Mundos ocultos

La revista Yorokobu nos trae esta nueva tendencia en las librerías porteñas.

Librerías clandestinas de Buenos Aires: comprar libros a puerta cerrada

DANI KERAL

10 DICIEMBRE 2018


Para entrar a algunas librerías de Buenos Aires hay que usar contraseña. El sistema es sencillo: llamar al portero automático, esperar respuesta y decir «hola, tenía una cita». Entonces, una voz contesta «ya le abro». Un minuto después, el portal se abre y el librero permite el paso al visitante.
Así es como comienza el misterioso ritual de las librerías clandestinas de la capital argentina.

Seamos exactos: llamarlas clandestinas –aunque, en cierta forma, lo sean– quizá suene demasiado novelesco. Nurit Kasztelan prefiere llamarlas librerías atípicas.

Así es como ella define Mi casa, la librería que gestiona en el living de su departamento en Villa Crespo, en el corazón de Buenos Aires. Nurit fue la primera de la ciudad –o, lo que es lo mismo, de toda Argentina– en convertir las paredes de su casa en una boutique literaria. Y lo hizo por una simple razón: quería leer más libros de los que podía comprar –y encontrar–.

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